jump to navigation

Mujeres y tecnología, cada vez más enredadas April 6, 2006

Posted by alasbarricadas in Gender.
trackback

Buenas tardes a todas. En primer lugar quiero saludar a los miembros de la mesa y agradecer a la organización de esta jornada de entrega de diplomas su invitación. También quiero transmitir mi más sincera felicitación a las mujeres que conforman este auditorio. ¡Felicidades!

Este acto es, ante todo, una fiesta y no quiero que piensen que mi charla va a ser una sesión teórica o clase magistral, al contrario. Antes de empezar déjenme también que les transmita las felicitaciones del profesor Manuel Castells, con quien tengo el honor de trabajar desde hace un año, y gracias al cual ahora estoy aquí. Gracias pues a todos.

* * *
Para dar comienzo a mi exposición, y a modo introductorio, quiero que miren una diapositiva y un pequeño video a los que más adelante me referiré.

Cuando recibí su invitación y empecé a planificar esta charla pensé que, dado que el auditorio está integrado mayoritariamente por mujeres, y considerando el proyecto “cordobesasenredadas” en sí, lo primero que debíamos hacer es aproximarnos al concepto “feminismo”. Teniendo en cuenta mi trayectoria profesional y mi especial interés por las cuestiones de género, con frecuencia se me ha colgado la etiqueta de “feminista”. Y no es casual que utilice la expresión “colgado la etiqueta” porque más adelante volveré a este tema y además es algo que hacemos todos con todos, incluso sin darnos cuenta. Hablar de género hoy en día no siempre está visto como algo positivo, a menudo oímos que ya no resulta necesario porque las mujeres hemos accedido a la igualdad. Miren, no les quiero hablar de las diferencias salariales, o de las bajas de maternidad / paternidad… aunque sean temas de rigurosa actualidad… Quiero hablarles de algo que nos resulta muy próximo, por desgracia. Se trata de la igualdad de oportunidades. Tengo colegas que cuando hablan de género se concentran en si debemos utilizar en el ámbito lingüístico el masculino y el femenino, o bien el masculino como genérico. En mi opinión, estas preocupaciones son secundarias. Lo que realmente debe centrar nuestra atención cuando reflexionamos sobre la igualdad es el hecho que todavía existen numerosas barreras que superar si realmente queremos romper ese “techo de cristal” que nos impide vivir con normalidad. Si superar estas barreras es ser feminista, entonces yo lo soy.

Cuando salgo con amigos, bueno amigos, en grupo… suelo hacer un experimento. Aunque disimulo y procuro que parezca algo casual, está totalmente planificado. Consiste en sacar el tema de la mujer y la tecnología (entendiendo la tecnología en su sentido más amplio, desde el manejo de ordenadores, hasta la conducción de un coche, pasando por el bricolaje). Pueden deducir cuales son los comentarios más habituales ¿verdad? Por eso antes de empezar la charla he querido mostrarles la imagen del ordenador-plancha y el vídeo de la chica que cuelga el cuadro. Este vídeo del cuadro, en realidad es un spot de una compañía de seguros de coches (no se si han podido leerlo). El slogan dice algo así como, “…porque tu mujer también conduce, elígenos!”

En las sociedades patriarcales mediterráneas como la nuestra, tradicionalmente el hombre se ocupaba del ámbito que algunos autores han definido como “lo público” mientras que la mujer se limitaba, que no era poco, a “lo privado”. Los maridos trabajaban para ganar el dinero necesario para mantener la casa, con todo lo que implica, mientras que las esposas traían hijos al mundo y los educaban, acciones que compaginaban con las tareas domésticas, sin quejarse, sin malas caras… No entraré en valoraciones sobre la distinción entre las atribuciones de “lo público” y “lo privado”, pero si nos limitamos a la casa y a los hijos (y quiero repetir que no es tarea fácil!!!) tiene que ser porque nosotras lo hemos decidido; y durante muchos siglos esto ha sido una imposición que hemos heredado culturalmente y de la cual todavía colean muchos tópicos. Uno de ellos es nuestra incompatibilidad con la técnica, porque los hombres se ocupaban de las tareas más “técnicas” de la casa (bricolaje, automóvil etcétera) y nosotras de las tareas más “habilidosas” (básicamente limpieza y costura).

La irrupción de Internet supone un cambio tan drástico en nuestra percepción del mundo que frecuentemente se la compara con la invención de la imprenta. Realmente el símil es útil si tenemos en cuenta porqué nos hemos reunido hoy aquí. La alfabetización digital de aquellas personas que no han podido acceder a los ordenadores, por razones de índole diversa, resulta más que necesaria a principios del siglo XXI. Aquellos que no sepan utilizar un ordenador serán como aquellos que antes no sabían leer ni escribir. Iniciativas como “cordobesasenredadas” son más que necesarias, son muy necesarias, sobretodo cuando hablamos de mujeres. Si en general tenemos problemas para acceder al mundo laboral en igualdad de condiciones, no quiero ni pensarlo cuando hablamos de un perfil curricular que no incluye el manejo de computadoras y la navegación por la Red.

Antes les hablaba de “colgar etiquetas”, algo que hacemos todos a diario, nos guste o no, y que en sociología se conoce como “estereotipia”. Los estereotipos son algo necesario para nuestra interacción con la vida cotidiana, nuestro cerebro necesita estas simplificaciones para poder vivir con normalidad. Les pondré un ejemplo. Si yo ahora les pregunto acerca de un vendedor de enciclopedias a domicilio o la monarquía española, en nuestro cerebro se configura un referente que, aunque no conozcamos personalmente a estas personas, nos proporciona una imagen aproximada de ellas. Los vendedores a domicilio tienen la imagen de personas insistentes y un tanto pesadas, y la familia real de personas próximas y de trato fácil. Todos podríamos consensuar una imagen de ellos, sin embargo, quizás nunca hayamos coincidido ni lo hagamos en un futuro.

Con las mujeres y la tecnología pasa lo mismo pero con una gran diferencia, el estereotipo ha perdido su valor, si es que alguna vez lo tuvo. Hoy en día no es significativo decir que una mujer es incapaz de llevar a cabo exitosamente ciertas tareas en un ordenador, cambiar la rueda de un coche o colgar un cuadro. Si echamos un vistazo a los datos de las matrículas en las facultades de ciencias, un feudo tradicionalmente masculino, publicadas por el Instituto de la Mujer, veremos que el alumnado universitario femenino matriculado en Arquitectura e Ingenierías era de un 30% respecto del total el curso 2003-2004. Esta cifra era impensable hace sólo unos años. Los cambios no son imposibles pero requieren tiempo, sobretodo cuando atañen a la mentalidad. A mi abuela no le gusta cuando coge el autobús y lo conduce una mujer, en cambio a mí me encantaría que la revisión del gas me la hiciera una fontanerA. Hemos necesitado tres generaciones, seguro que hay pocas fontanerAs, pero dentro de tres generaciones más (si todavía quedan reservas de gas) a lo mejor un 50% de la plantilla de inspectores son mujeres… no lo sabemos porque el futuro es impredecible, pero no me sorprendería…

Volvamos unos minutos al tema de la estereotipia, porque es realmente sugerente y además es algo en lo cual a menudo no nos fijamos. Cuando la distancia entre un estereotipo (una etiqueta) y la realidad que representa se erosiona, desaparece… el estereotipo pierde su capacidad de representación para convertirse en un arma. Este arma se utiliza perniciosamente en los medios de comunicación, en su sentido más amplio. El cine, la publicidad, la televisión… están repletos de estereotipos, yo quiero hablarles sólo de los femeninos. Cuando en un anuncio, como el que iniciaba esta charla, vemos una mujer incapaz de colgar un cuadro sin estropear la pared no podemos quedarnos de brazos cruzados. Nadie nace enseñado y lo que intrínsecamente intentan vendernos es que genéticamente los hombres están más predispuestos que las mujeres al dominio de la tecnología. Existen múltiples chistes sobre la habilidad de la mujer al volante, recuerden el refrán “mujer al volante, peligro constante”.

Si me permiten un paréntesis, y para acabar de centrar el tema de la representación de la mujer en los medios de comunicación, quiero hablarles de un medio que seguro les resulta amigo: las revistas femeninas. Cuando digo revistas femeninas no me estoy refiriendo a las revistas del corazón, aunque con frecuencia se confunden. Las revistas del corazón, tipo Hola, Pronto, Qué me dices… tienen un eje de contenidos basado en el voyeurismo. Mediante fotografías nos hacen partícipes de la vida de gente famosa, popular… somos meros espectadores de la vida pública de unos terceros en los cuales proyectamos nuestras expectativas, frustraciones, o sentimientos de admiración. Las revistas femeninas, en cambio, no se fijan en la vida pública de “celebridades” (aunque puedan tener una sección específica) sino que han desarrollado un eje de contenidos propio sobre el cual se estructuran los artículos, reportajes, entrevistas… Este eje de contenidos está erigido sobre la base del trinomio belleza, hogar y amor (teorizado por la Doctora Juana Gallego). Simplificando mucho, lo que les quiero decir, es que en una revista femenina, esa amiga que se llama Telva (Etelvina), Clara o Ana Rosa (La revista de Ana Rosa) nos muestra como estar guapas, para conseguir el amor y que eso se vea reflejado en nuestro hogar. Un modelo claramente patriarcal, reflejo de la distinción a la cual hacía referencia anteriormente de “lo público” y “lo privado”. Lo realmente perverso de las revistas femeninas, espero que lo tengan en cuenta cuando vayan al kiosco o a la peluquería, es el tono y el estilo. Son, como apuntaba antes, nuestras “amigas”, por eso el estilo de redacción es tan directo. Se dirigen a nosotras de tú a tu, con imperativos y bajo esta aparente “normalidad” se oculta un modelo de mujer que ya no nos representa, al menos a una parte de la población.
Los estereotipos femeninos más habituales en los medios de comunicación, no sólo en la prensa femenina, sino también en el cine o la literatura, por citar dos ejemplos, son tres. Superwoman, Esposa-madre-ama de casa y Mujer deseo. Veamos a continuación estos conceptos un poco más detalladamente:
1) Súper woman: esta mujer tiene un trabajo gratificante en el que ostenta un cargo con responsabilidades medias o medias-altas, y con perspectiva de promoción. No ha renunciado a la maternidad con lo cual no sólo tiene hijos sino que también tiene tiempo para ellos. Tiene pareja estable y se encarga ella misma de las tareas del hogar. Físicamente es una mujer atractiva y que se preocupa por su aspecto. En conclusión, se trata de una mujer polivalente con tiempo para todo, incluido para sí misma (amigas, deporte) y que tolera la presión de forma envidiable, con alegría y sin cansancio.
Un ejemplo sería Ally McBeal, protagonista de la serie de televisión que lleva por título su propio nombre. Ally McBeal tiene 28 años, está licenciada en Derecho por la Universidad de Harvard, trabaja en un buffet junto a su expareja (ahora casado) y además de ser inteligente es atractiva. Absorbida por el trabajo, visita periódicamente un psicoterapeuta, y teme tener que renunciar a la maternidad. Sus instintos maternales los representa el Dancing Baby, un bebé virtual que se aparece regularmente a la protagonista. Finalmente tiene hijos.

2) Esposa – madre – ama de casa: este es el modelo de mujer casada y madre, que no trabaja fuera de casa (asalariada) y que vive completamente entregada a la educación de sus hijos y al cuidado del orden y la limpieza del hogar. La vivienda se concibe, como he comentado antes cuando hablaba del trinomio belleza – hogar – amor, como el espacio en el que se materializa la felicidad de la pareja.
Un ejemplo es el que con demasiada frecuencia aparece en los anuncios televisivos de detergentes. Una madre (razonablemente joven, algo contradictorio con las cifras de natalidad de España, de las más bajas de Europa) está en casa cocinando cuando entran dos chavales del jardín (sus hijos) con la ropa sucia. Ella no sólo cocina platos sabrosos sino que tiene la solución para las manchas, mantiene la casa impecable y presenta un aspecto envidiable.

3) Mujer deseo: este estereotipo describe una mujer completamente entregada a su aspecto físico y a su capacidad de atracción y de generación de deseo entre el colectivo masculino. Este modelo de mujer es habitual en las revistas masculinas.

La publicidad es sin duda una de las principales herramientas que puede ayudar a la reconstrucción de ciertos modelos a favor de otros que tengan más relación con la realidad de nuestro entorno cotidiano, pero no debe ser el único sector que se sienta implicado. No es casual que empezara esta charla con un anuncio pero el resto de medios de comunicación deberían hacer su aportación. Se observa que hay falta de concordancia e identificación entre estos modelos descritos anteriormente y las nuevas generaciones, sobretodo de mujeres, pero sin excluir a los hombres. Aunque el reparto de las tareas domésticas sigue siendo muy desigual, los datos relativos a uso del tiempo publicados por el Instituto de la Mujer hablan por sí solos. Mientras que las mujeres dedicamos una media de 7 horas diarias ellos sólo 3. Parece razonable suponer que a medida que la igualdad entre géneros se vaya consolidando estos modelos caducos de representación irán disminuyendo.

Relacionado con la publicidad, podría hablarles de la tiranía que la delgadez ejerce en una sociedad en la cual cada vez comemos peor. No lo haré, no quiero entrar en la tristísima realidad de la anorexia y la bulímia, pero creo que es justo felicitar a la empresa de productos cosméticos Dove por su campaña publicitaria “Por la belleza real”. No niego que detrás de esta iniciativa haya un potente equipo de marketing, pero creo que es un punto de inflexión a seguir. He estado navegando por su web y para ampliar la definición de belleza, dicen textualmente “desafiando los estereotipos agobiantes y restrictivos que durante demasiado tiempo la han definido”, han creado un álbum virtual de fotos de usuarias de sus productos. Mujeres normales y corrientes, con curvas, arrugas, y hasta algunos kilitos de más. Por cada foto que se añada, se donarán 25 céntimos de euro a una entidad benéfica.

* * *

Antes les hablaba de los estereotipos femeninos y de la prensa femenina. Era sólo un ejemplo, si les apetece leer estas publicaciones sigan haciéndolo, sólo les pido que lo hagan con visión crítica. El tema de las etiquetas no es un tema banal, seguro que muchas de ustedes cuando decidieron apuntarse a los cursos de alfabetización digital tuvieron que oír muchos comentarios desalentadores por parte de familiares o amigos. Que si a tu edad ya no estás para ordenadores, que si no te va a servir de nada… Miren antes les comentaba la anécdota de mi abuela y el autobús, ¿recuerdan? Pues bien, gracias a iniciativas como cordobesasenredadas gente como mi abuela o mi madre puede enviar e-mails, chatear e incluso informarse de aquellos temas que le preocupan. Mi tío vive en Senegal, es misionero escolapio, y no se imaginan lo que ha representado para mi abuela Internet y el correo electrónico. Es cierto que para mi tío también ha sido un gran cambio porque ha pasado de recibir una carta a la semana a 4 o 5 e-mails diarios…

Algunos autores consideran que las innovaciones tecnológicas no resuelven de golpe los problemas de la humanidad, pero es justo reconocer que, como dice Cecilia Castaño en su libro Las mujeres y las tecnologías de la información. Internet y la trama de nuestra vida, si se utilizan correctamente pueden ser herramientas muy útiles para avanzar en el camino de la autonomía e independencia femeninas. Así mismo, los avances tecnológicos también son importantes para las mujeres que habitan en lugares poco desarrollados y en el Tercer Mundo. No sólo son una oportunidad para aprender cosas nuevas y potenciar nuevas capacidades, sino que el hecho de poder acceder a tecnologías que faciliten la posibilidad de obtener un empleo remunerado les abre el camino de la autonomía. Si fuera necesario podrían divorciarse y sostener a sus hijos con sus propios ingresos.

La historia de la tecnología nos muestra que los hombres piensan que las mujeres no sirven para la tecnología. De hecho, las mujeres hemos sido educadas en el miedo a la tecnología. Castaño hace una aproximación interesante a las interpretaciones que la literatura feminista ha hecho sobre esta relación que podríamos considerar de “amor-odio”. Así, considera que no se puede hablar propiamente de teorías de pensamiento feministas sobre la tecnología sino que más bien se trata de enfoques. Pero la tecnología es sexista en sí misma o son los “hombre” los que sesgan esta realidad?
Los estudios que sostienen que el género construye la tecnología sostienen que los artefactos tecnológicos en sí tienen particularidades de género. Por ejemplo, una pistola diseñada por una mujer sería distinta a las creadas por los hombres o sencillamente no se habría llegado a diseñar. Quienes critican esta postura argumentan que los conceptos de “masculinidad” y “feminidad” no son homogéneos ni universales.
La perspectiva contraria, según la cual la tecnología es quien construye el género, argumenta que los artefactos en sí son neutrales. Somos nosotros quienes los codificamos como masculinos o femeninos. La división sexual del trabajo, la distinción entre “lo público” y “lo privado”, hace que codifiquemos cierta tecnología como masculina (coches, ordenadores…) y otra como femenina (lavadora, plancha…) En mi opinión, sólo una equiparación entre las responsabilidades de hombres y mujeres, es decir, un reparto equitativo entre las atribuciones propias de “lo público” y “lo privado”, nos llevará hacia una concepción de la tecnología neutra. No pasa nada si un niño juega con una máquina de tejer o una niña tiene un helipuerto, como tampoco pasa nada si nuestro hijo quiere ser enfermero y nuestra hija médico.

Frecuentemente pensamos que las tecnologías nuevas, como es el caso de Internet, son complicadas pero cuando las conocemos y sabemos cómo utilizarlas ya no nos imaginamos la vida sin ellas. La sociedad de la información, la sociedad red, debe construirse de la mano de hombres y mujeres, y hay motivos para ser optimistas, les quiero enumerar dos.

En primer lugar, en todas partes aumenta el número de usuarias de Internet. El ordenador se está convirtiendo en un electrodoméstico más, imprescindible en todos los hogares. La encuesta de tecnologías de la información en los hogares, realizada por el Instituto Nacional de Estadística el año pasado, muestra un par de datos significativos. Uno, los datos relativos a personas que han cursado formación relacionada con ordenadores son prácticamente la misma entre hombres (un 49%) y mujeres (un 51%). Dos, el volumen de personas que habían accedido a Internet en los últimos tres meses previos a la encuesta era de un 45% las mujeres y un 55% los hombres. Ambas cifras están muy igualadas y esto debe ser visto como un ejemplo de normalidad.

En segundo lugar (les he dicho que teníamos dos motivos para ser optimistas) antes de venir pregunté a Margarita, la responsable del proyecto, acerca de ustedes. Quería saber cual era su media de edad, su procedencia… Marga me envió información para que me contextualizara pero sin duda lo que más me llamó la atención fueron sus expedientes académicos. Me comentó que exigen una media de un 8 en cada módulo para obtener la acreditación Europea, pero resulta que la alumna con nota más baja tiene un 9!!! Ojalá pudiera remitir esta información a la persona que diseño aquella transparencia del ordenador-plancha!

El psicólogo estadounidense Gordon W.Allport, discípulo de William Stern, señala en su teoría sobre la estereotipia que los estereotipos no son inamovibles, aunque sí resistentes al cambio. Numerosos estudios señalan que uno de los mecanismos más eficaces para la modificación de estos, es la presentación reiterada de referentes que no presenten las características contenidas en el estereotipo, en la generalización. Ustedes se han convertido en nuevos referentes para su familia, para sus amigos, para sus compañeros de trabajo…

La economía de esfuerzos es la principal aliada de la infrarrepresentación, propia de nuestra vida cotidiana aunque también propia de los medios de comunicación. Desmarcarse de una línea opinativa generalizada implica divergir respecto de las opiniones y prejuicios mayoritarios, de los amigos, de los compañeros, de los conocidos… en otras palabras, de los miembros de nuestro grupo social. Este hecho podría desencadenar cierto rechazo y en alguna ocasión extrema una exclusión, si las diferencias que se sostienen son grandes.

Promulgar leyes y establecer medidas institucionales que favorezcan la igualdad, la integración de los colectivos inmigrantes o al conciliación de la vida laboral y la maternidad podrían ser posibles medidas de control de los estereotipos. La experiencia directa con otras realidades puede traducirse en una reducción de la discriminación conductual, y en una reducción en el uso de los estereotipos. Ustedes han iniciado un camino que ya no tiene retorno. Hoy en día, quien no está en la red no existe, y gracias a iniciativas como cordobesasenredadas ustedes ahora son parte de la sociedad red, ya no se pueden desenredar. Si todavía no lo hacen, pronto compraran en tiendas on-line, consultaran el horario de visitas de su centro de atención primaria o domiciliaran el pago de impuestos íntegramente on-line. Ahora ya no tienen excusas, y menos todavía siendo ciudadanas de una comunidad autónoma como la andaluza, que apuesta activamente por el software libre con Guadalinex. El próximo 17 de mayo se celebra el Día internacional de la sociedad de la información, aprovéchenlo porque ustedes también son parte de él y que este diploma que hoy recogen sea, como dijo Bogart, el inicio de una gran amistad.

Mi enhorabuena una vez más.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Mujeres y tecnología, cada vez más enredadas
3/06
Conferencia pronunciada el 27/03/2006 con motivo de la entrega de diplomas del curso de alfabetización digital “cordobesas enredadas” (Diputación de Córdoba – Delegación de Igualdad)
meritxell roca sales
merittxell roca sales

–>

Advertisements

Comments»

No comments yet — be the first.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: